Archive for 21 diciembre 2015

De balance

diciembre 21, 2015

 

Este inicio de año, una vez más el cántaro vacío de las cuatro temporadas se volverá a llenar, renovando promesas. Entonces me detengo y analizo en qué gasté mis monedas – esas, las inmateriales -, y noto que tengo mucho para agradecer.

Primero deseo agradecerles a mis hijos por su paciencia y buen criterio, porque gracias a ellos me he vuelto más juiciosa. ¡Ardua tarea fue! Y debo admitir que recién estoy en los inicios. Le agradezco a mis nietos por demostrarme que no hay nada malo en seguir con mis chiquilladas (como diría Juan Astrada: Susi, tus carcajadas son escandalosas); a mi hermana y mis primas, por ser como son, ya que al verme reflejada en ellas comprendo que no soy tan diferente a los demás; a todas esas extraordinarias personas que he ido encontrando en mis viajes de investigación, que con sus costumbres distintas a las mías me enseñan que el mundo es uno solo con mil matices parecidos; a mis amigos escritores, por incluirme en su maravilloso y relajado mundo donde las historias sorprendentes son el calzado que nos colocamos cada nuevo día; y a mis increíbles lectoras porque sus opiniones me enseñan a superarme.

También debo agradecer los obstáculos; porque con sus sacudidas me hicieron recapacitar sobre ciertas cuestiones de mi cotidiano proceder, y de ese modo pude mejorarlas.

Sí, haciendo un balance de estos doce meses, me siento muy feliz.

corazón

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Douglas Tompkins

diciembre 13, 2015

Mi corazón sigue de duelo. Hace unos días falleció Douglas Tompkins. Y por más que me esfuerzo, no puedo sobreponerme. Era un hombre que trabajaba por la conservación de nuestros parques nacionales; y su entusiasmo era tan contagioso, como la gran medida que tenía su obcecación asnal.

Recién vi un programa sobre él y no pude evitar que un lagrimón se me cayera. Entonces me acordé de mi último viaje al Impenetrable, mis nuevos amigos, esos que trabajan para Douglas y tienen sus mismos ideales. Gente sencilla, tranquila, abnegada, compartiendo mates, historias, proyectos, brindando sus sencillos hogares a los visitantes de turno, ofreciendo sus comidas caseras con productos de la zona, su espacio y su tiempo; y al mismo tiempo, escuchando los pareceres ajenos, respetándolos, por más diferentes que sean a los suyos.

En esos parques nacionales nada es fácil, nada se da con simpleza y nada es cómodo, la soledad, la falta de todo, los bichos indeseables, las inclemencias de la zona, de un clima que muchas veces congela, y otras, sofoca; como Dardo, el italiano que vive en medio del monte chaqueño en carpa, con una temperatura constante de más de 45 grados.

Aun así lo soportan con el espíritu alegre, motivados por los mismos sueños que su patrón; y cuando me hablaban, los ojos se les agrandaban, el silencio se les volvía largo, y simplemente sonreían. Yo callaba, sintiendo admiración; sabía que por dentro, el corazón se les agitaba subido a un potro, galopando libres, completamente felices, llevados por sus maravillosos proyectos.

Douglas falleció en su ley, haciendo aquello que él más amaba, compartir sus momentos con la naturaleza. Y al recordarlo me digo:

  • Ojalá sigan existiendo personas como él, que dejan la vida por el sueño de hacer un mundo mejor.