Charla Sobre Hijo de la Furia

febrero 4, 2017
Anuncios

momento literario con Susana Biset

noviembre 16, 2016

Entrevista a Susana Biset

noviembre 4, 2016

Sobre Susana Biset

octubre 12, 2016

http://www.lanacion.com.ar/1946312-7-libros-de-7-escritoras-argentinas-para-regalar-en-el-dia-de-la-madre

Copia  de Nueva imagen (1)

Entrevista a Susana Biset

octubre 12, 2016

Segunda parte de Tierra India-Hijo de la Furia

septiembre 26, 2016

¡Llegó la segunda parte de Tierra India!
Hijo de la Furia

La distancia y la separación pueden ser también un acto de amor. Después de comprender que las costumbres se interponen entre ellos, Lheena, una comechingona, decide abandonar al noble inglés, William York. No quiere que ese amor que se tienen lo enemiste con su familia y sus antepasados. Se va, sin saberlo, esperando un hijo de él.

Años más tarde, ese hijo quiere conocer a su padre, a quien odia en secreto porque lo responsabiliza del abandono. Cuando conoce la historia, odia también a toda su familia paterna que ha rechazado a su madre por sus orígenes, que lo ha privado a él de su identidad y lo hace sentirse hijo de esa furia que lo embarga, que lo ciega, que le reclama venganza.
Decide, entonces, embarcarse a la búsqueda de un pasado que conoce a medias, de una identidad que le es esquiva.

Con Hijo de la furia se cierra la historia de desencuentros y deseos, de añoranza y entrega, de dos mundos imposibles que buscan convivir, quererse y evitar las convenciones sociales.

ti_hf_l

Parte novela Un bagual en las pampas (Parte dos)

agosto 6, 2016
  • Quisiera ofrecerme como árbitro en este asunto.

Pancho pensó ¿qué podía perder? Él también andaba con ganas de acabar con el juicio. Ya habían pasado seis años y estaba saturado de esa historia.

  • Lo acepto. Estamos en que él me ofrece 10.000 y yo le pido 80.000 ¿Qué opina usted?
  • Digo que deberían pactar en 50.000.

Pancho agradecido, el sobrino de Pedro Manzano con un repentino ataque de acidez estomacal. Luego el muchacho pensó que, al final, con la inflación que parecía no concluir jamás, era mejor arreglar de una vez por todas. Si al fin, era dinero que le caía de arriba, unos pesos menos nada influirían. Poco acostumbrado a pelear por sumas tan importantes, sentía bastante inquietud al imaginar que  si continuaba con el juicio, quién sabe a dónde los llevaría. Cada cual tenía los problemas que soportaba y él estaba seguro de no poder tolerar la ansiedad durante tantos meses. ¿Cómo decía el dicho popular? más vale pájaro cautivo que cien volando. Estrechando la mano de don Pancho dio por arreglado el asunto.

  • ¡Ah! –le aclaró él- el dinero debe ser todo en negro.
  • ¡La pucha! -pensó el muchacho- este hombre es un lince ¡Pobres sus enemigos! no me gustaría estar en su pellejo.

Convinieron reunirse, para hacerle la entrega del mismo, en la oficina de su abogado, Boxeador de sobrenombre, en Buenos Aires. Hecho que se realizó con los billetes acomodados en un maletín.

Para regresar a Río Cuarto el francés debía tomar un avión de línea.

  • ¿No te quedas a festejar? -inquirió Boxeador.
  • No, Cata me espera y sabes lo impaciente que puede llegar a ponerse si no tiene noticias.
  • ¡Mujeres! Ella te maneja la vida.
  • Y se lo agradezco, es mi timón, mi quilla, si me faltara… -Roulet meneó la cabeza.
  • … si te faltara estarías perdido –reconociendo que Catalina estabilizaba las locuras desmedidas de su marido. Sin ella, el francés se hubiera fundido muchas más veces o estaría muerto o preso o perdido en algún vericueto de su vida.

Cuando subió al aeroplano con el maletín en la mano, se dio cuenta de que un gran amigo suyo estaba piloteando la nave. Como no podía con su genio inquieto y aceptaba el ser adicto a la palabra hablada, de inmediato fue a la cabina de mando.

  • ¿Juan Carlosena?
  • ¿Francisco Roulet? ¡Amigo del alma!

Hacía muchos años que no se veían y la charla se mantuvo en un tono distendido y cordial, conversando sobre lo que a Pancho más le gustaba, el campo. El viaje a ambos se les hizo muy corto y más pronto de lo que pensaban llegaron al aeropuerto de Las Higueras, lugar donde descendería el avión. Una vez en tierra, Pancho se despidió con un abrazo y bajó del aeroplano. Cuando había recorrido un buen trecho, su amigo lo llamó.

  • ¡Amigo! ha quedado un maletín. Se lo hemos mostrado a todos los pasajeros y nadie lo reclama ¿Te pertenece?

Francisco lo observó sin reaccionar de tan asombrado que estaba. Se había entusiasmado tanto con la charla entre amigos y se sentía tan distendido porque el desafío de ganar el pleito por los intereses había sido superado, que el dinero había pasado a ser un tema secundario y, de no ser por su amigo, hasta olvidado.

  • ¿Un maletín? ¿Te refieres a un portafolio con…? -¡Glup! Se mordió la lengua para no continuar hablando- ¡Uy! No recordaba que lo había traído.

Tenía innumerables defectos, algunos hasta insoportables, pero siempre sería un protegido y mimado de los dioses porque ponía la vida en lo que amaba y cuando lo hacía, nada más le importaba. Sus pasiones pasaban a ocupar todo el espectro de su diario respirar, vivía para y por ellas y cuando así sucedía, el resto del mundo desaparecía.

tapa pancho 2

Inocencia

julio 15, 2016

Con inmensa satisfacción he podido hacer realidad uno de mis anhelos: publicar mi novela sobre violencia psicológica, uno de los mayores flagelos de esta época y que muchas veces no sabemos distinguir en nuestra cotidiana existencia.
Sea éste mi legado a quienes la padecen para que puedan informarse y luego obrar en consecuencia. ¡Mi más amoroso abrazo! Ellos saben por qué.Tapa Inocencia

julio 2, 2016

Ya está Corazón de Leona en kindle amazon
Nota de la autora y Prólogo:
NOTA DE LA AUTORA
Este libro está escrito con inmensa ternura hacia los comechingones. Con mi visión personal de cómo los imagino, a través de su protagonista, una chiquilla que va madurando a medida que transcurre la novela, describo sus tranquilas existencias, costumbres, vestimentas, alimentación, predilecciones y temores.
Siento profundo cariño y respeto hacia las raíces de la civilización en esta maravillosa Argentina; país de riquezas increíbles cuya tierra parece siempre estar preñada, a punto de parir sus plétoras, y quienes primero la poblaron supieron aprovechar, tomando solamente cuanto requerían para subsistir, porque sabían que si recogían de más, el exceso se perdería.
Favorecidos por la generosidad de este maravilloso terruño, los comechingones pudieron disfrutar de tiempos libres, incluso devolviendo sus dádivas con gratitud.
No soy descendiente de aborigen, algo que lamento por varias razones; aun así, me siento identificada con ellos en muchos aspectos, especialmente en su independencia; palabra que no expresa rebeldía sino la más absoluta libertad de pensamiento y actitud.
Me pregunto ¿de dónde nos brotó el juicio, basándonos en qué nos arrostramos el derecho a juzgarlos? Y peor ¡de haberlos exterminado! Al pensarlo se me sacude el alma porque, ineludiblemente, formo parte de esa consecuencia.
PRÓLOGO
– ¡Roberto, mirá hacia la barranca! ¿Qué es eso que sobresale?
Su tío, quien era muy analista y meticuloso, aproximó la canoa hacia el borde del río Quillinzo, se puso de pie sobre el piso inestable, y con gesto ceñudo observó lo que Benjamín le estaba señalando. No conforme con su estudio, se acercó un poco más, colocándose las gafas.
Ese fin de semana largo estaban disfrutando de una excursión de pesca, otra de las tantas que solían hacer. En esta oportunidad habían ido a pescar tarariras junto a las quebradas del Río Quillinzo.
Era la estación invernal, la más seca, aquélla donde el caudal acuífero del río mermaba imperiosamente hasta mostrar sus desnudas entrañas.
La tarde estaba apacible y cálida, y las paredes expuestas se erguían a la vera del bote como silenciosas murallas.
– …. Parece un trozo de madera tallado -expresó Benjamín para ayudarlo, acelerando la investigación.
– No, a ver, dame la chuza, voy a romper un poco la tosca que la rodea.
Cuando tuvieron el objeto entre sus manos, con cuidado lo colocaron sobre el piso de la lancha, observándolo detenidamente.
– Es una caja de madera -exclamó el más joven.
Roberto meneaba la cabeza, fascinado.
– ¡Observa el detalle de su tallado, es increíble!
Con la punta de un cuchillo levantaron la tapa, la separaron y miraron qué había dentro de ella.
Su interior parecía estar recubierto de cuero. Intentando l menor daño posible, lo corrieron.
– ¿Y eso? –exclamó impaciente Benjamín.
El era vehemente y apurado por obtener resultados en la vida; Roberto, en cambio, poseía la apacibilidad de los que han pasado por ella y saben que es mejor detenerse a analizar los acontecimientos para llegar a una conclusión acertada. Detestaba las sorpresas; su sobrino las provocaba.
– Parecen los huesos, de un rabo probablemente -inclinó su rostro y miró con detenimiento dentro de la caja tallada- y esto es ¡la punta de una flecha! -La levantó entre sus dedos y la puso contra el sol- ¡Cuánto brillo! ¿De qué piedra estará hecha? ¡Y su peso!–de pronto se detuvo- ¡Ya sé, volframio! Tan oscura y perfecta.
– ¡También hay una flauta! -casi gritó Benjamín al tiempo que la sacaba- ¿Cómo es posible que se haya conservado tan entera si es de caña?
Dentro aún quedaba algo que a la vista parecía polvo, y si lo hubiesen hecho analizar habrían averiguado que ese montículo de casi nada, alguna vez había sido un precioso ramo de jazmines.
– Debe ser una caja confeccionada por nuestros antepasados, los comechingones.
– ¿Te parece? –dudó el más joven- ¿No tenían sus ayllos sierra arriba?
– Así es, pero recuerda que el Quillinzo se abastece de muchos arroyos serranos, el Guacha Corral es uno de ellos. Por nombrarte alguno.
No imaginaban que la caja guardaba una historia asombrosa.

https://www.amazon.com/Coraz%C3%B3n-Leona-Spanish-Susana-Biset-ebook/dp/B01HVF2U9U/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1467486720&sr=1-1&keywords=coraz%C3%B3n+de+leonaCopia (3)  de Nueva imagen (2) copia

Un bagual en las pampas tomo 4

junio 10, 2016

https://www.amazon.com/Un-bagual-las-pampas-Spanish-ebook/dp/B01GUAPK4O/ref=sr_1_4?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1465513463&sr=1-4

Tapa Pancho 4